Dra. Rosabel Maza

13. Libertad y realización personal, ¿son lo mismo?

Por: Por Rosabel Maza & Rafaela Maldonado

De la misma manera, estos términos son comprendidos y desarrollados por diferentes escuelas, también, de una forma específica. En este ensayo se intentará exponer, las visiones psicoanalíticas y humanistas de estos términos, la comprensión de los mismos y sus características asociadas.

Muchos autores han planteado una ligera conexión, entre lo que sería la libertad del individuo con su propia realización. El autor Rorty (citado en Fortanet, 2010), por ejemplo, plantea que los sujetos van a tener diferentes deseos y que sus maneras para alcanzarlos van a ser diferentes, es por eso que el individuo debe tener total libertad, no solo para realizarse de manera personal, sino también para cumplir sus deseos.

Entonces, dicho todo lo anterior, es básico para la supervivencia del hombre tener anhelos y deseos que quieren ser cumplidos siempre, sin embargo, el sujeto no siempre va a ser capaz de lograr alcanzar lo deseado, ya que muchas veces va a estar truncado por situaciones externas a él, por ejemplo, las normas sociales, o en décadas pasadas, la propia religión. Como también, por estímulos internos, desarrollados sobre todo, en la visión psicoanalítica. El psicoanálisis defiende, en sus primeros planteamientos, el determinismo psíquico, es decir, el destino del propio hombre de sobrellevar su propia psiquis y lidiar con ella (Wallwork, 2007). Es por ello, que seremos responsables, de diversas maneras, de nuestra conducta, no solo, retrospectivamente, sino, prospectivamente de nuestros actos.

Durante el desarrollo de la historia, los diferentes acontecimientos han confirmando la creencia, que el hombre podía gozar de su libertad y de tener la capacidad de gobernarse a sí mismo. El Liberalismo económico, la autonomía religiosa y la propia democracia, son producto del hombre y de su realización (Fromm, 2004).

Es importante recalcar también que todos los hombres son diferentes, por ende, los deseos y realizaciones variarán de acuerdo a las personas, situaciones, y lugares en los que se encuentren.

La libertad, desde el punto de vista psicoanalítico, no tiene un patrón básico, ni ninguna ley por la que se rige, más bien, es válida y debería ser interpretada de manera particular en cada sujeto de forma independiente. Por esta razón, no podemos afirmar con certeza que existe un margen rígido, de qué es lo correcto y qué no lo es en cuanto a la libertad (Rabinovich, 1999). Es útil para nosotros este planteamiento ya que confirma lo heterogéneo que es para cada quien la noción de libertad.

El psicoanálisis plantea que el sujeto, desde el nacimiento, necesitará establecerse en base a Otro alienante, que será el mismo, el punto para la desalienación (Francischelli, 2008). Es por eso que no podemos reducir la realización personal, a una simple ejecución de un trabajo personal, sino que, implica un proceso más complejo. Este proceso, sobre todo, será interpersonal, ya que en esa esfera es donde el hombre se moviliza.

La libertad dentro de una sesión terapéutica, puede verse desde dos puntos; la libertad clínica y la libertad vincular. La libertad clínica se relacionará con el ejercicio de la asociación libre, fuertemente vinculado con las terapias de Sigmund Freud y por otro lado, puede ser una particularidad de las personas, a las cuales les gusta analizarse constantemente. Mientras que la libertad vincular será la capacidad que tiene el paciente, para tomar las riendas dentro de la consulta, privando al analista, de ocupar su lugar, limitándolo a mantener una posición más pasiva en relación a él (Francischelli, 2008)

El autor Aurelio Calvo (2002), el cual ve la libertad en función a la creatividad, afirma que mientras el yo no tenga con quien confrontarse, es decir, las tres instancias estén templadas, la libertad se verá reflejada en la realización de obras creativas por parte del autor. La creatividad según este autor, entonces, será producto, tanto de la libertad que tenga el autor para ejercer su arte, como de un espacio mental abierto, en donde las ideas puedan ir y venir.

Freud (citado en Mitchell, 1993) afirma que el proceso psicoanalítico estará constantemente reforzando al yo y aumentando la libertad para que este guie la vida del sujeto.

Conjuntamente, la realización personal es algo que actualmente, a diferencia de siglos pasados, es profundamente anhelado. De pronto, antes, la concepción de libertad mantenía cánones sociales menos independientes, si no pertenecientes a masas donde el hombre sentía protección. Cuando este anhelo se ve truncado, el sujeto se siente desvalorizado y  el miedo del “no estar a la altura de algo”, llevará a que este se frustre. Aquí hablamos de su propio anhelo de libertad y de diferenciación.  La depresión, entendiéndola como una situación extrema, es una de las respuestas a estos nuevos problemas que la sociedad impone y el autor Braunstein (2008), se atreve a calificarla como la sustitución de la neurosis.

El yo es pasivo frente a su propio destino (Mitchell, 1993). Esta idea corrobora el planteamiento inicial que Freud hiciera sobre el determinismo psíquico, sin embargo, el yo puede hacerse cargo de ejecutar y controlar los deseos del ello a través de las restricciones del super yo.

El inconsciente podemos entenderlo como un devenir, el cual se construye de acuerdo al deseo en la fantasía y a las diversas formas de existencia (Brainsky, 1997).

El inconsciente va a buscar, por medio de impulsos y del principio del placer, su realización, que podemos extenderla a una realización personal completa, pero, inmediata. El yo será el que ponga un pare a esta realización impetuosa, llevando a que el acto, caiga en la realidad y pueda filtrarse (Mitchell, 1993).

De la misma manera, inconscientemente, la libertad no va a ser del todo un “repetir lo que sucedió en la infancia”, sino que se verá como diferentes aproximaciones a lo que se quiere llegar, limitando la libertad el individuo (Mendel, 1990). Es decir, que el pasado del individuo, en este caso, su infancia, si determinará parte de su libertad, pero no por completo.

De acuerdo con la realización de los deseos del inconsciente, el psicoanálisis deberá otorgar al paciente una cierta libertad, para que este pueda abordar la realidad desde un punto de vista diferente, y poder crearle a los deseos, un acceso más libre, del inconsciente, a la realidad externa y al presente (Ansermet & Magistretti, 2006). Entonces, se podría decir, que el deseo inconsciente, necesitará de un “empujón” o una ayuda para poder emerger a un campo más real, y finalmente, llegar a su realización. Pero es importante que esta “ayuda”, sea también un tipo de filtro, para que impulsos de placer muy impetuosos y fuertes, puedan equilibrarse y, posteriormente, elegir si son aptos para emerger al mundo real o no.

De la misma manera el autor Vives (2002), define los sueños como deseos no realizados. Los sueños serán una forma de desfogue de los deseos inconscientes, que podrían haber estado o que están reprimidos, y desean su propia realización. Esto lleva a que los sueños sean una forma, digamos, un poco mas indirecta, de realización de los deseos.

Asimismo, Freud (citado en Anzieu, 1998), después de algunos estudios que realizó, se dio cuenta que factores como, la edad del soñador, el tipo de patología que tuviera o su nivel de normalidad, no afectaban la función psíquica del sueño, o sea, la realización de los deseo. Entonces, el tipo de sujeto, no interferiría la función base de lo que realmente son los sueños. Los sueños, lógicamente, variarán de acuerdo a los factores antes nombrados, pero manteniendo la misma función, la realización de deseos.

Conjuntamente, los sueños, no se limitarán únicamente a realizar o desfogar deseos inconscientes, los sueños, también, darán al sujeto la libertad para representar elementos de cualquier forma, por ejemplo, algunos serán más metafóricos, abstractos o simbólicos, y necesitarán de una interpretación mas exhaustiva, mientras que otros serán más directos y revelarán con más facilidad lo que se quiere realizar (Freud, 2013).

En contraposición con el psicoanálisis, el humanismo va a entender, tanto a la libertad como a la realización personal, desde otro punto de vista. Sin embargo, a diferencia de psicoanálisis de Freud, el humanismo va a tener diferentes representantes, que aportarán de manera singular y única, los diferentes conceptos de libertad y realización personal.

Los representantes más importantes, Rogers y Maslow, insisten que el yo interno es esencialmente bueno y que siempre busca recompensas positivas para sí mismo y para los otros, también, busca su constante crecimiento y realización personal, sin olvidar al entorno y a la gente que lo rodea (Craig & Baucum, 2001). Esto se complementa con que los términos de crecimiento, realización y libertad, tendrán que regirse a ciertas reglas y convenciones sociales, que variarán en diferentes lugares, y que el sujeto deberá moldearse a ellas.

Normalmente, la mayoría de las personas en algún momento experimenta libertad plena para elegir, afirma la autora Clonninger (2004), sin embargo esta “experiencia de libertad”, será más que nada subjetiva, sin negar que exista un tipo de determinismo en el mundo, que también de alguna manera la limitará. Pero en muchos de estos casos de experiencia de libertad, también se verá un tipo de libertad conductual.

En primer lugar, el desarrollo de la conciencia es un proceso bastante extenso y complejo. Para que el niño entienda y sepa que hay un mundo que lo rodea y que es diferente a él, tomará tiempo y es importante, porque favorecerá la adaptación a diferentes escenarios (Craig & Baucum, 2001).

La función del terapeuta humanista es comprender, ligado a la empatía, y estudiar, el mundo subjetivo interno del paciente. El psicólogo humanista deberá comprender y estudiar como “propio” las diferentes experiencias y el mundo personal y subjetivo del paciente, para poder llevarlo a un mejor conocimiento de sí mismo. Esto podríamos ligarlo con la libertad de conciencia, ya que el paciente debe establecer su enfoque y experiencias en base a el mismo sin restricciones, esperando que el terapeuta pueda tomar, su lugar, y entender lo que él siente como propio (Aguilera, 2006). Una de las funciones bases de la psicología humanista, será el conocimiento de sí mismo, entonces, el paciente necesitará aprender a conocerse y entenderse, para luego, poder solucionar el problema que tenga.

El libre albedrío y la libertad son dos modos diferentes para entender, la capacidad del ser humano, no solo para autogobernarse, sino también para realizarse. En un principio, el libre albedrío estuvo estrechamente ligado a valores religiosos, esto indicaba que el hombre tenía un don alto y trascendental. Con el paso del tiempo, este concepto fue cambiando, hasta que llegó a la interpretación de la psicología humanista (Alonso-Fernández, 2006)

La Psicología Humanista, al surgir en un momento en el que el hombre era el causante de los mayores males por los que la humanidad ha tenido que pasar, como las guerras mundiales y las bombas atómicas, el tema del humanismo estaba a flor de piel, y las concepciones de que el hombre era el centro de todo, se empezaban a engendrar y desarrollar.

El libre albedrío, finalmente, se podría comprender como la capacidad que tiene el hombre para adoptar y transformar sus acciones. Básicamente, tomar las riendas de lo que es su vida, y la libertad para dirigir y asumir su propio destino (Aguilera, 2006). El yo del sujeto no será un yo pasivo frente a la vida, sino que, será un yo activo frente a todos los acontecimientos que le sucedan y él mismo será el escritor de su propia historia.

En la Psicología Humanista se suele usar el término “si mismo”, que se podría puntualizar como, el cómo la persona se ve a sí misma. La predisposición a este sí mismo, siempre será la autorrealización, la cual es el motor de la realización, mantiene todas las potencialidades de las personas y mejora sus experiencias (Aguilera, 2006).

Según uno de los representantes mas importantes de la psicología humanista, Maslow (2011), dentro del dominio intrapsiquico, una de las cosas fundamentales es buscar la propia identidad, para luego buscar la realización propia de algo, básicamente, son dos conceptos que deben ligarse de alguna manera, para alcanzar la realización personal. Finalmente, Maslow (citado en Rice, 1997), concluirá que la autorrealización es una de las necesidades más básicas del individuo, y la cúspide de la vida.

Esta idea se complementará con lo que el autor Buhler (citado en Rice, 1997) plantea. Este autor afirma que la verdadera meta y finalidad de los seres humanos es la autorrealización, ya que pueden cumplir no solo con los deseos propios, sino también con los del mundo.

En este ensayo se han establecido los términos de libertad y realización personal, desde dos puntos de vista, el psicoanalítico y el humanista, planteando sus referencias, de qué dependerán y sus funciones básicas.

A pesar de que estas dos escuelas son completamente diferentes, con postulaciones diferentes y representantes diferentes, van a haber ciertos puntos que puedan compartir, y  otros que van a divergir.

Por ejemplo,  según la psicología humanista, el terapeuta se enfrenta al paciente y con su mundo subjetivo, su registro es consciente. La participación del terapeuta humanista, va a ser de un acompañamiento presente en las decisiones del paciente. Sin embargo, en el psicoanálisis, la participación del terapeuta va a ser neutral, no hay implicancias a nivel consciente, si no que habrá una comunicación con el paciente, que será inconsciente. Así, el terapeuta trabajará con señalamientos e interpretaciones que accedan al inconsciente del paciente.

De la misma forma, el humanismo y el psicoanálisis compartirán cierta fundamentación  de la realización y la libertad, en el sentido en el que ambos afirmarán, que para llegar a estos dos puntos básicos, el hombre necesitará regirse a ciertas reglas y convenciones sociales para poder llegar a ellos, lógicamente, estas concepciones, cambiarán de acuerdo  al lugar en el que se encuentren, y deberán moldearse a ellas.

Además, en la psicología humanista, el hecho de que las personas en algún momento experimenten libertad plena para elegir, con cierto determinismo que limitará las decisiones (Clonninger, 2004), también será un factor que concordará con los planteamientos psicoanalíticos. Pero, el psicoanálisis describirá ese tipo de determinismo, como un determinismo psíquico.

El psicoanálisis desarrolla que la libertad que tiene el individuo es más racional, y no del todo inconsciente, tal como lo afirma el autor Anzieu (1998), que no existe edad, tipo de individuo, ni enfermedad que limite al individuo a soñar y a tener libertad para ejecutar sus deseos. En contraparte, la psicología humanista, afirmara que el concepto de libertad va a estar, estrechamente ligado, a un desarrollo de la conciencia, básicamente del niño, y a la adaptación de este a diferentes escenarios. Esto puede confirmar, que para este tipo de psicología, deberá haber cierta edad y desarrollo para poder cumplir su libertad, y posteriormente, ejecutar los deseos

Un último punto de convergencia será el libre albedrío, en la psicología humanista, con el yo de ejecución, en el psicoanálisis. Por mas de que ambos tengan nombres y usen términos diferentes, básicamente quieren referirse a lo mismo, a la capacidad del ser humano para autogobernarse y para, luego, poder realizarse.

Finalmente, ente ensayo ha intentado, en primer lugar, describir dos conceptos importantes, la libertad y la realización personal, en base a dos escuelas, el psicoanálisis y la psicología humanista.

A lo largo del ensayo, nos hemos podido percatar, que muchos planteamientos están ligados y que ambas escuelas tienen muchas cosas en común, solo que las nombran diferente y los autores, les dan su propio toque personal.

De la misma manera como hemos visto algunos tipos de convergencia entre estas dos escuelas, también se han desarrollado puntos de divergencia entre las mismas. Se ha podido apreciar, que a pesar de que las dos psicologías tratan de ayudar y optar por lo más favorecedor para el paciente, cada una tendrá su  manera de llegar a él, y su forma concreta de ayudarlo. La función del terapeuta será una de las cosas más importantes en las dos escuelas, ya que será el mediador entre el paciente y su entorno.

En conclusión, a pesar de los puntos de convergencia y divergencia, cada escuela va a tener sus propios planteamientos bien definidos, y va a optar siempre en qué va a ser mejor para el paciente, ya sea para ayudarlo con alguna patología o simplemente para centrarlo en la vida. Finalmente la psicología, por mas diferencias que tenga, buscará favorecer, primordialmente al paciente, para que luego pueda gozar de su libertad plena para elegir, y luego, pueda realizarse de manera personal.

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

Alonso-Fernández, F. (2006) El hombre libre y sus sombras: una antropología de la libertad. Los emancipados y los cautivos. Barcelona: Anthropos Editorial

American Psychological Association. (2009). Publication manual of the American

Psychological Association. (6th ed.) Washington, DC: American Psychological

Association.

Ansermet, F. & Magistretti, P. (2006) A cada cual su cerebro: plasticidad neuronal e inconsciente. Argentina: Katz editores

Anzieu, D. (1998) El Autoanálisis de Freud y el descubrimiento del psicoanálisis II. México: Editorial Siglo XXI

Aguilera, A. (2006) Análisis Epistemológico de la psicología académica y los programas de psicología en Colombia. Colombia: Editorial Universidad Cooperativa de Colombia

Brainsky S. (1997) Psicoanálisis y creatividad: más allá del instinto de muerte. Bogotá: Editorial Norma.

Braunstein, N. (2008) Cien años de novedad. Siglo XXI: México.

Calvo, A. & Llorens, M. & Rodriguez, J. & Romero J. & Valedón C. & Yurman F. (2002) Psicoanálisis y creación literaria: lugar de encuentros. Caracas: Editorial Texto C.A.

Clonninger, S. (2004) Teorías de la Personalidad. México: Pearson Educación.

Craig, G. & Baucum, D (2001) Desarrollo Psicologico, Octava Edición. México: Pearson Educación.

Diccionario de la Real Academia Española (2013) extraído de http://www.rae.es/rae.html

Fortanet, J. (2010) Foucault y Rorty: presente, resistencia y deserción. Prensas Zaragoza: Universitarias de Zaragoza.


[1] Diccionario de la Real Academia Española

Rosabel M. Maza / Lima, Perú
Consultorio: 01 441-2424 | e-mail: rosabelmaza@gmail.com